• El proyecto “la escuela como comunidad de aprendizaje” benefició a 80 niños de Coyhaique y Puerto Chacabuco, los que recibieron un apoyo integral que involucró talleres tanto para ellos como sus familias.
80 niños y niñas de las Escuelas Baquedano de Coyhaique y Almirante Simpson de Puerto Chacabuco, participaron junto a sus padres de la ceremonia de cierre de los proyectos de Integración Socioeducativa, financiados por del Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS y ejecutados por SERPAJ Aysén.
La experiencia consistió en apoyar y fortalecer el rol de los padres en la educación de sus niños y mejorar la participación y desenvolvimiento de estos en sus respectivas escuelas. Dichos proyectos contaron un con un financiamiento de 33 millones 600 mil pesos, para la ejecución de talleres, en el cual se destaca que no sólo participaron niños y niñas del programa Puente y Chile Solidario ya que se integraron muchos otros que requerían este apoyo, tanto así que incluso algunos niños asistieron como oyentes y en forma voluntaria. En la ceremonia de cierre de ambos proyectos el Director Regional del FOSIS Aysén, Patricio Bastias Mora señaló que: “no hay mejor forma de prevenir la vulnerabilidad de estos niños evitando que deserten del sistema escolar, siendo el objetivo de este tipo de proyectos y por supuesto del Gobierno”. En este aspecto destacó que el rol de los padres es fundamental dado que los profesores y las escuelas contribuyen sólo en parte del desarrollo de los niños.
Padres satisfechos
Ingrid Bauerle, madre de uno de los participantes de la escuela Baquedano relató lo grato de su experiencia “mi hijo era muy inquieto, medio desordenado y a mi me dijeron que el proyecto iba a ser muy bueno para cambiar su personalidad, un poco más para encuadrarlo, y yo puedo decir
que de los talleres en los que participó yo he notado cambios positivos en él, hábitos de estudio y también que le gustó el ambiente, contento con los tíos porque era un ambiente en el que el se sentía como más en libertad y lo premiaban por cosas positivas que el hacía también, y eso lo hacia sentir bien”. Esta semana egresaron de la experiencia 80 niños y niñas, 30 de Coyhaique y 50 de Chacabuco, en la ceremonia de clausura, el director de Serpaj, Rodrigo Quezada destacó lo importante que es para su servicio postular a estos proyectos “estamos convencidos de que la educación de calidad la construimos entre todos, niños, familias, escuela, profesionales de apoyo, y por supuesto el Estado, en este tiempo atendimos a 80 niños y sus familias donde además de abordar directamente el apoyo pedagógico, trabajamos otros temas que hasta ahora no están incluidos en los programas curriculares, como habilidades sociales, fortalecimiento del rol parental, acceso y utilización de la red social de apoyo. Solamente teniendo una educación de calidad podemos ser mejores personas y de esa manera hacernos escuchar y pedir un mundo más justo donde se respeten todos nuestros derechos”. Un proyecto integral
Según comenta la encargada del proyecto, Irma Sánchez, la intervención realizada por Serpaj fue integral, pues articuló lo social y lo pedagógico y no se sin centrarse en el trastorno, si no también en lo cultural y el entorno familiar que afecta el espacio escolar, “esto es para reforzar el proceso de aprendizaje de los estudiantes y también como ellos se insertan dentro de la cultura escolar, la intervención es individual y grupal, se realizaron talleres de familia para fortalecer rol parental y fomentar la visión de involucramiento en el proceso educativo, de este modo trabajamos con los niños, docentes y apoderados”. Al respecto la apoderada Marina Gallardo señalo “no hay que perder estos proyectos, deberían durar más porque los chicos aprenden harto, lo que más me gustó fueron los talleres porque ahí los papas contaban sus cosas, cada papá tiene diferentes experiencias con sus hijos y se comparten uno aprende”, por su parte la señora Nilsa Aguila concuerda con lo efectivo del programa “mi hijo ha tenido hartos problemas de aprendizaje y este año que entró al proyecto ya ha estado superando harto le ha tomado más entusiasmo, porque él no quería estudiar pero ahora esta mejorando harto, le sirvió harto”. Finalmente los niños participantes comentaron lo entretenida de la experiencia y lo importante que fue para su proceso de aprendizaje, es el caso de Juan Mardones, quien por iniciativa propia asistió de oyente a los talleres y reconoce lo mucho que aprendió y como le gustaría que otros niños también participaran.
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